Artes Aplicadas - 2 🔎

 

"Una pila de rocas deja de ser una pila de rocas en el preciso momento en el que un hombre la contempla y tiene en la mente la imagen de una catedral"


Antoine de Saint-Exupéry






Korkmännchen: hombrecitos de corcho donde menos lo esperas


También llamados “yoguis callejeros”, son pequeñas figuras no mayores a los 20 centímetros que desde 2009 se encuentran montados sobre señales callejeras de 
Berlín, capital alemana y durante mucho tiempo considerada capital mundial del arte callejero.




Estos personajes tan populares, pueden hacerse con corchos de botella (naturales o sintéticos), pinchos, escarbadientes, piezas recicladas y algunos fibrones.

Originalmente, son obras construidas por el entrenador de yoga berlinés y amante del deporte Josef Foos, quien busca a través de estas figuritas promover la práctica de yoga y dar un poco de alegría a quién los descubre.

La idea de colocar muñequitos por todas partes fue tomada del proyecto “Gente Pequeña” del artista callejero londinense Slinkachu. Desde 2006 va dejando pequeñas personas por la ciudad, a las cuales les saca fotos tras practicar su intervención y promueve así su principal objetivo: hacer que la sociedad reflexione sobre cómo es vivir en la ciudad.


Entrando a su sitio web, te darás cuenta de qué hablamos… (Link) 

Otros artistas callejeros vieron el potencial de la idea y sin perder el tiempo, comenzaron a hacer sus propios personajes de corcho abarcando diferentes temáticas. Actualmente, aparte de los clásicos “yoguis”, están los que levantan cartelitos con mensajes, los que festejan, los que hacen algún trabajo y el clásico “Tío Willy”, un simpático anciano que toca la guitarra.

 

Y para dejar un poco en evidencia el poder de los pasatiempos cuando se ponen al servicio de otros, te compartimos el caso de Hubert Hülskötter, quien convirtió su gusto por hacer figuras de corcho en una campaña para recaudar fondos vendiéndolos en Emsdetten, un pueblo al noroeste de Alemania, y donar a la asociación “Sprungbrett” (Escalón), que ayuda a niños enfermos. 

Para finalizar, si hay algo característico de los “Korkmännchen”, además de ser muy originales y fáciles de armar, es que son invisibles para la gente distraída aunque solo haga falta levantar un poco la cabeza, así que, caminen atentos… (Link)


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Bloque Omoshiro: una sorpresa de papel


“¿Omoshiro?” Sí, suena como si se tratase de alguna palabra japonesa. Si pensaste en eso, estás en lo cierto.

Los japoneses no paran de sorprendernos con sus ocurrencias, llenas de ingenio y, muchas veces, también de originalidad y diversión.
¿Sos de escribir en bloc de notas de papel? Si la respuesta es sí, el siguiente artículo te va a encantar. Si la respuesta es no, ¡me temo que también!

Vamos…


 


¿Existe una forma diferente de disfrutar escribiendo notas en un bloc de papel?

Quizá eso se preguntaron los creadores del Bloque Omoshiro (“bloque divertido”) .

Producido por la compañía japonesa Triad, cuyo negocio principal es la producción de modelos arquitectónicos, el Bloque Omoshiro es, básicamente, un cubo cuadrado de hojas de papel que aparenta ser “normal” a simple vista. La magia se encuentra en que, a medida que se va usando cada hoja, un objeto empieza a formarse de a poco en el bloc. Este se debe agotar para poder, al fin, apreciar el objeto sorpresa. Ideal para todo curioso.

 

 

Estos bloques cuentan con varios modelos de sitios arquitectónicos propios de Japón, como por ejemplo el Templo de Kiyomizudera de Kioto, el Templo Asakusa de Tokio o la Torre de Tokio.

Cada bloc cuenta con más de 100 hojas de papel, las cuales son diferentes entre sí al estar cortadas con láser para formar la obra final antes mencionada. De esta forma, podrían entenderse como momentos individuales que se acumulan formando una memoria.

 

 

Si bien a simple vista parece un objeto de bajo costo, la realidad es algo diferente. Su precio oscila entre los 4000 y 10000 yenes, dependiendo de su tamaño. Además, actualmente sólo se encuentran disponibles en Tokyu Hands Osaka, una cadena de tiendas dedicada a la venta de materia prima para manualidades, decoración, pasatiempos, etc, de Japón.

Mientras esperas a que los bloques estén disponibles en tu país, podés seguir por Instagram las actualizaciones de la compañía y no perderte de nada.

 

A nosotros nos pareció una idea muy creativa y llamativa, ¿a vos?


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<<Semana 5>>










Suiseki: un paisaje en tu repisa

El suiseki, conocido como el arte de contemplar rocas, es una de las manifestaciones artísticas orientales relacionada con el taoísmo, el budismo y la filosofía zen, entre cuyos principios se encuentra la idea de “yugen”, que viene a ser como la capacidad de evocar formas según cómo percibimos lo que se observa. En esta mirada, la creación de una obra de arte se logra con pocos elementos que despiertan el espíritu del espectador sin necesidad de adornos.
Suiseki es un término japonés que procede de la palabra “sansui-seki” (piedra - paisaje), y cuyo significado es “sui” (agua) y “seki” (piedra).



Alrededor del siglo I d.C, los chinos utilizaban como objetos de meditación y decoración pequeñas piedras de gran belleza que se colocaban sobre una base de madera o en bandejas de cerámica o bronce.
El arte se exportó en forma de regalos por parte de la corte imperial china al gobierno japonés, quienes hicieron del suiseki un elemento importante de comercio y a su vez fijaron las normas que rigen actualmente en este tema.

Existen tres importantes categorías para clasificar piedras dignas de suiseki:

-Rocas Paisaje: conforman el estilo clásico. Tienen forma de montaña, cordillera, sierra, colina, meseta, cuevas y otros accidentes topográficos. Son sencillas de encontrar aquellas con un solo pico y las que parecen sierras. Si las cimas son blancas, recuerdan pendientes nevadas o simas nubladas;

-Rocas Objeto: representan cosas propias de la cultura y la tradición. Se incluyen piedras que se asemejan a barcos, puentes y casas. También son apreciadas las piedras con forma de pájaros, peces, insectos o personas en distintas posturas;

-Rocas Preciosas: representan elementos ligados más al aspecto espiritual o perceptivo, como la profundidad, la intensidad de los colores, su estructura, algun dibujo que se pueda observar o el significado simbólico. Los colores más tradicionales son sombríos y tenues, y aunque sean los ejemplares preferidos, cotizan más aquellos que poseen una sutil mezcla de tonalidades.

La valoración de los suiseki se realiza analizando las siguientes características:

-la piedra debe ser mayor que una joya (aunque hay ejemplares descomunales para espacios públicos que se mueven con grúa);

-es preferible que no sea muy pesada (lo suficiente para que una persona normal pueda levantarla);

-qué nos trasmiten sus cualidades estéticas como el color y la textura, qué tan equilibrada es su forma, y si tiene algún defecto.

Los suisekis pueden ser colocados junto a los bonsáis (árboles cuyo crecimiento se controla y modela a escala reducida) en una forma unificada de arte creando la ilusión de un paisaje natural en miniatura, aunque en este caso, la piedra pasa a llamarse “tenseki”.

Al contemplar un ejemplar, tenemos que examinar la piedra desde sus seis ángulos de vista principales: frontal, posterior, izquierdo, derecho, superior e inferior, buscando elementos simétricos, únicos, irregulares y equilibrados.

Las piedras deben ser naturales, sin ningún trabajo humano encima. Se valora positivamente que sean duras y de grano fino, pues así son más resistentes y pueden manejarse sin preocupaciones. Estas piedras se encuentran en las aguas de los ríos (sobre todo en sus cursos medios), en arroyos de montaña, torrentes, en desiertos o costas. Ir de expedición con un mapa geológico será de ayuda. Las piedras volcánicas, las calizas oscuras y las silíceas tienen muy buenas formas, pero revisa que sean sólidas.
Las rocas graníticas no son aconsejables, puesto que rara vez presentan formas llamativas más allá de los dibujos que puedan exponer.
El desierto de Sonora (compartido por Méjico y EE. UU) es una de las regiones ideales para conseguir rocas de lo más variadas, hablando tanto del aspecto morfológico como sedimentario (se pueden encontrar veteados de lo más interesantes.



 
 
Para su exposición, las piedras pueden ser expuestas de varias maneras:

-la primera opción, es sobre una base de madera (daiza). Para construirla, se pone la piedra encima y dibujamos su contorno en lápiz. Con una herramienta de calado desbastamos el interior de la forma creada (un centímetro aproximadamente) y recortamos el resto que no vamos a usar. Barnizamos la base y finalmente, depositamos la piedra. Algunas herramientas que puedes utilizar son:

-formón
-gubia
-martillo
-sierras
-limas
-lijas
-cepillos
-punzones
-destornilladores
-taladro

Las maderas a usar, en lo posible, deben ser semi duras o duras, tales como:

-caoba
-castaño
-teca

También pueden emplearse otras, siempre y cuando sean de calidad para evitar agrietamientos. Estas pueden ser:

-pino
-cerezo
-arce
-roble;

-otra presentación, consisten en colocar la piedra en una bandeja de cerámica con agua a modo de isla o sobre una base de arena de río (suiban);

-el tercer tipo de base se llama “doban”, y consiste en un contenedor de cobre muy decorado. Este método es menos común y dependiendo de la antigüedad del recipiente, puede ser una pieza de difícil de conseguir y muy apreciado.

En Japón, se nombra el suiseki según el lugar donde se encontró, pero en occidente se lo nombra según qué vio el propietario en la piedra.
Es recomendable a la hora de iniciar con este arte, ir creando una colección de piedras, a la vez que buscamos nuevos lugares para conseguir mejores ejemplares.
Una vez nos topamos con la que parece indicada, los pasos para tratarla son los siguientes:

1)-lavarla y cepillarla (con cepillos de nylon si se quiere limpiar “muy por arriba”, y de cobre o acero si se busca una limpieza más profunda);

2)-observarla un buen rato para ver si realmente te trasmite algo. Si no lo hace, puedes descartarla. Si lo hace, pasa a la siguiente etapa;

3)-tras verla desde los seis puntos, se elige el frente;

4)-se posiciona la piedra con el frente establecido y ya se puede comenzar a trabajar la base sobre la que se asentará;

5)-escribir en el “bako” (la caja donde se guardará) datos tales como el nombre de la piedra, el del propietario, dónde se encontró, qué tipo de roca es, la forma que tiene y otros datos que creas necesarios;

6)- se le puede dar una pátina para mejorar su aspecto (un tipo de barnizado). La más valorada es la que se consigue “acariciando” la roca por años, de modo que la grasa corporal de tus manos, se impregne en ella.
Algunos aficionados colocan las rocas a la sombra y las rocían con agua frecuentemente para favorecer la aparición de diversas tonalidades.

La contemplación de una piedra como símbolo de la naturaleza relaja la mente de las presiones de una vida cotidiana compleja y le permite a la persona retener el sentido de los valores. La importancia de la vida en su forma más simple se refleja a través de la belleza, la fuerza y ​​el carácter de la piedra “.
 

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